En la enfermedad podemos colaborar activamente con las misiones, con la oración diaria, la paciencia y solidaridad. Cada pequeño gesto ofrecida es valioso y relevante.
En junio, "la prolongación de las llamas de amor del
Corazón de Cristo ocurre también en la tarea
misionera de la Iglesia, que lleva el anuncio
del amor de Dios manifestado en Cristo...el
corazón de nuestro Señor, que nos dispone a
ir como él iría y nos envía a nosotros como a
ellos, los apóstoles, para llevar a todas partes su fuego"